Lectio Divina

La Sagrada Escritura es la mejor fuente de oración que podemos encontrar. Hay muchas maneras de acercarse a ella, de hacer oración sirviéndose de la Palabra de Dios. Aquí te presentamos un método: la Lectio Divina. Puedes ayudarte de este método al meditar en las lecturas de la Misa o en cualquier pasaje de la Biblia.

1. Lectio

Voy a escuchar lo que dice el Señor.

Sal 85,9

¿Qué dice el texto?
Ponerme en presencia de Dios y leer el pasaje:
– Leer el texto atentamente con el corazón
– Detenerse sobre el texto y descubrir qué dice (¿cuál es el mensaje de fe?)

2. Meditatio

María guardaba todas estas cosas y los meditaba en su corazón.

Lc 2,19

¿Qué me dice Dios a través del texto?
¿Qué me dice en el hoy de mi vida?
– Ver cómo Jesús vivió este pasaje, escuchar qué hay en su corazón.
– Ponerse ante el espejo de la Palabra: ¿Cómo me lee este pasaje?
– Interiorizarlo y ahondar en la propia vida: busca, descubre, asimila.

3. Oratio

Pedid y recibiréis, llamad y se os abrirá.

Lc 11,9

¿Qué me hace decirle a Dios este pasaje?
– Dirígete directamente a Aquél cuya Palabra has escuchado y acogido en tu corazón.
– Deja que se despierte tu espíritu orante a través de la súplica, la alabanza, la intercesión, el ofrecimiento, la gratitud…
– ¿Qué siento al leerla? Estar atento, sobre todo, a las «mociones» (invitaciones, sugerencias) que me suscita la lectura del pasaje.

4. Contemplatio

Permaneced en mi amor.

Jn 15,9

En este momento no hay pregunta:
Es permanecer en calma ante Dios que me ama, consentir en ser mirados, quedando abrazados a la Palabra que nos salva.
– Acepta que te entregue nuevos ojos para mirar al ser humano, al mundo; verle a Él y conocer su voluntad.
– Serenidad ante el misterio de Cristo. Quedarme con la experiencia que la lectura despertó en mi corazón.

5. Actio

Haced lo que Él os diga.

Jn 2,5

¿Qué camino de vida me invita a tomar?
Todo verdadero discernimiento necesita terminar en una decisión y puesta en práctica:
– Estar atento: ¿cómo afectan las mociones a nuestros deseos profundos? ¿se van convirtiendo en propósitos, en determinaciones y finalmente en acciones?
– Conformar mi vida con Cristo: pensar como Él, hablar como Él, actuar como Él, VIVIR como Él.
– Ver la realidad con la mirada de Dios y salir a su encuentro comprometiéndome a que Él reine en mi corazón, en el de cada persona y en el mundo entero.