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¡Abba! – ¡Padre!

Puesta del sol

Solemnidad de la Santísima Trinidad C (Jn 16,12-15)

«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará.»


Reflexión

Como muchos saben – y si no, aquí les va – a los 14 años dejé mi casa y mi país para entrar en el seminario. Desde entonces estoy estudiando y preparándome para poder llegar, en un par de años, si Dios así lo quiere, al sacerdocio. Durante 10 años viví en otros países. Tuve la gracia de poder venir a El Salvador a visitar a mi familia con cierta frecuencia y ellos me lograron visitar casi cada año en donde yo me encontraba. Pero estos últimos 3 años los he vivido mucho más cerca de casa. Fui destinado a trabajar en El Salvador, Guatemala y Costa Rica.

La casa de la comunidad está en El Salvador. Para mis papás y para mí, ha sido una oportunidad increíble. Hemos podido compartir más gracias a la cercanía. Se lo agradezco infinitamente a Dios. Pero también para mi comunidad ha sido muy favorable. No sé cuántas veces hemos tenido algún problema en casa o necesitábamos alguna herramienta o quizá queríamos algún consejo de cómo proceder mejor (de acuerdo a la cultura del país) en alguna situación… no importaba cuántas veces o de qué se tratara, mi papá y mi mamá siempre eran una opción.

Quizá yo ya no vivo en mi casa ni dependo de mis papás. Quizá yo podría conseguir ayuda o lo que necesito de otras maneras. Pero es increíble saber que uno siempre cuenta con la familia, que «todo lo que tiene mi papá también es mío«. En muchos países, hoy se celebra el día del padre; en El Salvador lo celebramos mañana. Y por eso es increíble recordar y agradecer infinitamente a ese hombre que siempre ha estado allí para verme crecer y apoyarme en todo en la vida: ¡#shoutout a mi papá! ¡Gracias!

Soy consciente de que no todos han tenido un papá como el mío. Habrá muchos que han tenido muy mala suerte en este campo porque su papá los maltrataba, los despreciaba, los ignoraba… o quizá ni siquiera tuvo chance de hacer estas barbaridades porque desapareció por completo al oír la palabra «compromiso«. Pero la fiesta de hoy nos quiere decir que una mala persona en este mundo no nos puede robar del gozo de tener un gran papá.

Aunque tu padre en este mundo sea el peor de todos, seguís teniendo al mejor Papá de todos cubriéndote las espaldas. Él te creó y te dio todo lo que tenés. Él te cuida y te protege cada día. Él te está esperando para darte, al final de la vida, un abrazo eterno. Él te conoce, te comprende y te ama más que vos mismo. En serio: ¡es el mejor papá del mundo! (Y mi papá de aquí está apenas por debajo.) Se llama Dios… pero le gusta que le digan Padre, Papá o, como diría Jesús, «Papi» (cf. Mc 14,36).

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